Stranger Things 5: Ni el poder del guion salvó la temporada

Tras nueve años de emisión, el fenómeno global de Stranger Things llegó a su final.


La quinta temporada de esta serie llegó tres años después del impactante desenlace de la cuarta entrega donde se prometía un tono apocalíptico que continuaría elevando los sucesos y los personajes para así brindar un final instantáneamente icónico, lamentablemente no fue así.


Durante siete capítulos, esta entrega se encargó de tirar por la borda aquellas tramas útiles por preferir otras que no únicamente daban vueltas en el mismo lugar. Lo mismo aconteció con los personajes, los cuales eran tantos que limitaban el correcto desarrollo del grupo principal así como de su protagonista. 


En los tres años de espera para esta temporada los hermanos Duffer prometieron que se revelarían los secretos de Vecna, el Upside Down, la nueva dimensión X, por qué Will había sido el elegido del villano y de cualquier aspecto pendiente. Igualmente, en repetidas ocasiones afirmaron que sería una entrega sangrienta, por lo que cualquier personaje estaba en riesgo de morir.


Lo anterior resulta interesante puesto que parcialmente se cubrieron las tramas abiertas con resoluciones que parecían sacadas de la manga, o definitivamente no se abordaron. Los Duffer sobre complicaron historias que no daban para tanto.



Ahora bien con la supuesta muerte de algunos personajes, esto resulta aún más intrigante puesto a que si bien en las cuatro entregas previas ciertas figuras fallecieron, ninguno de ellos era pieza central de la historia, eran secundarios que se ganaron el cariño de la audiencia pero no jugaban un rol fundamental al nivel de los protagonistas. 


La serie se caracterizó por ser cobarde al tomar decisiones de vida o muerte a sus protagonistas. En diferentes momentos de la quinta temporada, se pensaba que alguno del reparto estelar moriría, principalmente por crear circunstancias donde la salida era prácticamente imposible como el cuarto que se deshacía con Nancy y Jonathan dentro, o la "caída" de Steve en la torre de WSQK; ni siquiera la "muerte" de Once se puede considerar como una.


Nunca se atrevieron a eliminar a una pieza clave de la trama, como otras series si lo han hecho; el poder del guion era más grande que el Mind Flayer o Vecna.



Continuando con el aparente villano. Resulta aún más patético que durante la cuarta temporada magnificaran la maldad de Vecna de tal forma que parecía estar a la altura de los grandes villanos de la cultura popular, para que en esta entrega quedará relegado a un sujeto que prometía y prometía que ya era tiempo de actuar, para no hacer nada. 


Asimismo, el motivo por el cual secuestró a Will continuó sin esclarecer puntos importantes de la trama, más bien esto fue sustituido por la introducción de la historia de los niños, únicamente entorpece el ritmo, ya que en diferentes puntos se redunda en el mismo punto.


A pesar que se mencionó que conoceríamos su origen, esto es un 50% de verdad, ya que un flashback de 1 minuto de duración con poca información, no es precisamente el punto de partida.


Para la batalla final, el guion intenta que Vecna se redima, afortunadamente no fue así, pero la pelea entre él y Once, este villano no muestra todo el potencial que se sabía podía mostrar. Su muerte fue decepcionante, como bien dicen, muchas nueces y poco ruido.


Otro de los aspectos que más me molestan fue como la serie olvidó a su protagonista, al grupo principal y a esas escenas que retrataban la cotidianidad de Hawkins. La historia se engrandeció tanto, que olvidaron la esencia de todo.



Puedo continuar abordando los aspectos técnicos, los cuales se comparan a los de Marvel o ciertos blockbusters que con presupuestos enormes, el resultado final es decepcionante. 


La fotografía, los colores y los efectos especiales retrocedieron considerablemente a los de toda la serie. Ya no parecía ser una serie de los ochenta sino de la actualidad, y ese CGI igualaba a los de Ant-Man and the Wasp: Quantumania o Superman.


Igualmente, la calidad de las actuaciones disminuyó considerablemente en esta entrega, en particular Noah Schnapp, quien pareciera ser era mejor actor en su infancia que en la actualidad. Sin embargo, Sadie Sink entregó un buen trabajo, a pesar de las limitaciones del guion.


Por otra línea de pensamiento, en esta temporada se demostró lo que mencioné en mi artículo de Frankenstein, Netflix ordena sus guiones con sobre explicación constante para los que ven la serie mientras revisan el teléfono o realizan otras actividades. Los personajes repetían la misma frase cuatro veces por escena, para que luego lo volvieran a hacer.


El gran final fue el punto de inflexión para lo bueno y lo malo de la serie; por un lado está la construcción de momentos emotivos y por el otro está la gran cantidad de personajes que limitaban su desarrollo, los agujeros en la trama y la pérdida de la esencia.



Stranger Things pasará a la historia como esa serie que fue de los primeros eventos virales del streaming, la cual empleó la nostalgia por los ochenta de tal forma que se forjó una historia familiar, de terror con ciencia ficción, creando personajes entrañables, pero que conforme sus temporadas avanzaban, esta esencia se disipó en el aire.


La quinta temporada y en particular el final me resultan decepcionantes, no porque esperará que las teorías más populares de los fanáticos fueran ciertas, sino porque lo que alguna vez cautivó mi atención, fue relegado. 


Nueve años después, por fin se concluye un capítulo que alteró la industria televisiva: una lastima que haya sido de esta forma.

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